Creo a veces que sería buena idea tocar (nuevamente) siquiera por un instante "esa" posibilidad, un suave palmo con la realidad pasada y el cuerpo que se me escarapela. Me estoy confesando masoquista, por las cartas, por las miradas y esos golpes en el corazón que pueden darme tanto placer aunque me estén matando.
Siento que aún no es el momento, no he caído demasiado para intentarlo.
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