febrero 03, 2008
Personalidad
Al cabo de un rato, luego de ver cómo JC gozaba y soñaba con las camionetas como chiquillo corriéndose la paja, salimos del concesionario, seguimos por el camino conversando de autos, (juro que hice el esfuerzo por parecer interesado), y regresamos a la fábrica. Mi intención no es sentirme culpable ni mucho menos culpar a la empresa que hace los coches e inventar una nueva especie de ser humano en un comercial de 3 minutos, pero que me den a entender que mi personalidad es de color azul metálico, tiene ruedas doble tracción, cuesta 17000 dólares y luego recién existo, sólo se compara con quienes efectivamente piensan que se puede comprar en 60 cuotas a una tasa de 2.9 por ciento, lastima comprobar que la mayoría piensa así, (ergo es normal, yo soy el marciano), en especial hoy cuando con JC regresábamos y vimos a Belinda salir de la fábrica -linda-, con ese practicante llamado Arturo en su personalidad hatchback recién comprada.
enero 20, 2008
La parábola del silencio
¡Qué rara es la gente aquí!, es capaz de hablar positivamente, hacerte bromas e incluso alucinar lo que hará el día tan mentado durante la semana: Lunes es promesa, martes es recordatorio, miércoles el "quiénes más confirmaron". De pronto, como una parábola, el jueves se convierte en silencio total, las miradas son evasivas y la gente empieza a "enfermarse". Llega viernes y Luis al medio día anuncia que no podrá asistir porque tiene que viajar.
Quiero comprobar si es cierto ese efecto en cascada sobre los demás: Llamo a Susana, tan pendiente ella de la presencia de Luis, (aunque lo niegue en las bromas), "uhm amigo, me siento un poco cansada, con sueño y juuusto me está dando gripe", - y añade para quitarse el
compromiso - "pero más tarde se me pasa con la salida", además con un vago entusiasmo que me parece hasta increíble que no pueda decir lo que realmente piensa, "justo la gente de la otra área me está pasando la voz y....", se le escapa y yo trato de cortarle... pero alcanza a decir "no te preocupes, te llamo", yo totalmente extrañado le cuelgo y no sé si reir o amargarme de ese feminísimo cinismo.
Conversando con otras personas me entero que Roberto tampoco irá, prefirió otra reunión a último momento, y cuando paso por el sitio de Juan, (autodeclarado mejor amigo de Roberto), sigue diciéndome que avise a todos en qué lugar será. Igual que en el caso de Susana, el tono termina pareciéndose a ese vago devenir de frases que parecen más un acomodo, sigo extrañado y sigo el juego, envío convocatorias, me siguen bromeando, "muy bien!!!", incluso algunos siguen hablando del tema pero dejan de mencionar esa última frase que te dice que algo se concretará.
Pero Roberto no irá, y entiendo el punto, Juan está detrás de él para que lo lleve a su compañía, por eso le cuenta chistes en las reuniones, se sienta siempre con él y comparte su ánimo con el solícito Roberto, también hablan del trabajo, Juan despotrica contra su jefe y Roberto le da toda la razón, "en mi trabajo es lo máximo, justo estoy juntando mi gente en unos meses" suelta Roberto sin creérselo y el otro se frota las manos. Pero hoy no irá Roberto, por lo tanto, Juan tampoco, al igual que otros más que estaban pendientes de Luis, aparte de Susana.
Entendiendo el panorama, o quizá queriendo entender, veo la hora y son las 8pm, recuerdo a Giuliana, me dijo que me llamaría a esa hora, "uhm, aún no llama...". A las 8:05pm llega un mensaje de texto a mi teléfono. No fue la vibración, pero sentí un escalofrío en la espina dorsal y abrí enormes los ojos como si de algo que ya esperaba sucediese, "Lo siento amigo, justo tengo un encargo de último momento". Después de dos semanas, (que escribo esto), Giuliana ni siquiera me ha llamado por teléfono, entiendo que si nos volvieramos a encontrar no mencionará el hecho y yo tampoco querré averiguarlo. Pero ese viernes extraño, caminando de regreso a casa, en silencio me dí cuenta de qué tan sólo puedo estar cuando quiero empujar el carro, (aunque sea de favor), y los demás se hagan a un lado, también en silencio.
enero 16, 2008
Aquel Conejito
Antes de subir la escalera, te puedes cruzar con una mota blanca en una jaula que en la oscuridad puede asustarte, el dueño ha dejado al conejo en su jaula, la mierda se desparrama por un costado y el conejo está reposando en el otro costado, no es difícil verlo en la oscuridad y olerlo entre excremento y orines. Consciente que quizá no podría limpiarse la jaula, el viejo la ha colocado unos centímetros sobre el suelo, de tal manera que la mierda no sólo está fuera de su jaula, sino que al caer se esparce por el patio, se mete en la zuela mis zapatos y llevo la asquerosidad a mi cuarto.
Pero me da pena el conejo ciertamente, debe ser difícil vivir y acostumbrarse al hedor de 5 días de materia fecal, pero me compadezco más porque debe ser difícil en su situación ser conejo y no poder reproducirse exactamente como tal, quizá por eso se le ve tan apagado, como esta casa con olor a mierda.
noviembre 05, 2007
Máquina del tiempo
...el tiempo retrocedió y por un instante me volví universitario, ya tenía la mochila, el color del lugar simulaba al comedor de entonces y ella como siempre indiferente, mis manos temblando, el mismo sopor de antaño y todo el cúmulo de reacciones químicas que sacuden mi cerebro de forma distinta a como lo hace una puta cuando palpo su trasero.
Lo único que hice por respeto a mi mismo fue apurar el almuerzo, evitar con sumo esfuerzo virar los ojos a ese fatídico lado del restaurante y esperar que mi acompañante terminara, (con un ligero apuro de mi parte), ese té verde que a mi boca ya le sabía agrio. Diez, quince minutos y quizá con veinte mi cerebro estallaba desparramado.
Si bien, luego de aquel desencuentro, me prohibí volver entrar a ese lugar, me di también la contemplativa licencia de pasar por ahí de vez en cuando, pues no puedo evitar ese algo en mi mente que genera cultos por aquellos lugares donde ella ha estado, la universidad, el cine, la avenida donde vive, el acantilado, esa misma mente desoye los ruidos de la calle y recrea su esencia, dentro de los autos, en los otros restaurantes, en las mujeres llenas de amor que salen de los hoteles y también en las que entran solas, aún me sobra una pizca de razón para preguntarme cuándo acabará todo esto, miro el puente, lo alto de un edifico, el arma de un policía de tránsito... comprendo la respuesta, de vez en cuando.
agosto 21, 2007
Pan con salchicha y huesitos
agosto 20, 2007
Con aliento de blog
agosto 13, 2007
El secreto está en la mano
Como lo veía de lejos no solía saludarlo, pero una vez nos llegamos a cruzar y no pude reprimir mis ganas de preguntarle qué hacía tan solaz por acá. "Ah causita!!!", soltaba campechano, "voy por un caldito de gallina", mientras me señalaba el cartel de 3 soles cincuenta que costaba el plato sin presa y 4 soles con presa, complementaba una imagen de 2 por 1m que convencían al parroquiano del "plato suculentazo" (cachito dixit) a cuestas, cachito besaba con voracidad sus dedos como prueba de gusto, "¡¡¡¡deliciosssso!!!!", y yo prefería dejarlo para otra oportunidad por un tema de tiempos y aparte porque ya había almorzado.
2 semanas después, leyendo el diario, veo una noticia extraña, "Hallan mano humana en olla de caldo", encima de una foto que mostraba el local donde me encontré con cachito y el mismo cartel de 2 por 1m, levantado en peso por un solícito individuo del orden público, consternación en los comensales y se narraba además del cierre del local por malas prácticas culinarias además de atentar contra la salud humana. Dios sabrá cómo pudo llegar esa mano, pero yo sí llegué a intuir con qué intenciones, lo confirmé cuando me volví a encontrar con "cachito" por el lugar, el local ¿increíblemente?, (lo pongo entre interrogaciones porque estamos en el Perú), seguía atendiendo ya no con el mismo cartel, pero sí al precio de siempre, aunque esta vez el susodicho no ingresó al local. Picado otra vez por la curiosidad fui a alcanzarlo para saludar y preguntarle por qué no entraba, quizá hasta con una gana mefistofélica de burlarme de su candidez, a lo que él me replicó muy sereno, "Ah!, es que ya no sabe igual pe causita, pero ya encontré otro lugar igual de rico".
Lo único que me quedó fue compadecerme de su confesión así como su completa ignorancia del tema (¿o sí sabía?), evité explicarle lo del diario y volví a dejar para otra ocasión la degustación del "plato suculentazo", (cachito dixit), FELIZMENTE, yo ya había almorzado.
abril 02, 2007
De la memoria
Hoy me olvidé tomarme la dosis...
Sabina pide pastillas para no soñar, y mientras escucho la radio, se me ocurre que quizá debí comprar alguna que me permita olvidar más seguido.
marzo 27, 2007
Cuando el teléfono suena, es porque...
"K Tienes una llamada!" Mariana lo llama del otro lado del área...
K se levanta, atraviesa la sala parsimoniosamente, coge el fono y una voz que casi lo hipnotiza, aparece en el auricular.
"Buenos días señor K le saluda Patricia Bailetto del Banco XXX, lo llamo para comunicarle que ud ha calificado para nuestra tarjeta de crédito cero interés, cero mantenimiento, cero problemas de financiamiento, ud acepta la tarjeta y le llegará a su lugar de trabajo con cero costo de envío, ¿qué dice?, ¿le agrada la idea?" y luego con aterrador entusiasmo "déjeme decirle que tendrá los mejores descuentos en más un millar de establecim....", K la corta en una, "lo siento señorita, pero realmente tengo cero ganas de tener una tarjeta cero interés. cero mantenimiento, cero problemas de existir..."
"ah ah bueno, será para otra oportunidad, hasta luego, muchas gracias... ", en una también, la voz al otro lado se desvanece, (está de más decir que ya no se oyen los clicks de antaño cuando una llamada corta).
K mira cómo su mano regresa el fono a su sitio, se dirige a Mariana que lo mira divertida y le advierte...
"La próxima vez que escuches una voz dulce, muy femenina, sensual y súper amical preguntando por mi, dile que no estoy... ok? gracias..."
Y con esto K se fue en su sitio con el mismo paso lento de siempre, la mirada medio perdida, pensando si existirá alguna tarjeta que dé certezas aunque sea al crédito, mientras, siguió trabajando...
marzo 13, 2007
Conclusiones magníficas
CARAJO ESO ERA... UN PUTO CARRO...
la vida no es tan cruel, hay que echarle gasolina, aceitarla un poquito y se porta muuuuy bien.
PD... alo alo... Lancer????? ya!!!, hoy quedamos entonces...