marzo 21, 2005

Es la ley de la relatividad(*)

Un carbón caliente en la mano: un minuto parece una hora
Una mujer caliente en la mano: una hora parece un minuto

(*) De "El Secreto del Abismo"

marzo 17, 2005

Fronterizo

Es un pez en un gran lago con la evidente obligación de seguir allí, consciente de lo inútil de encontrar otros charcos, pues la pertenencia usa tinta indeleble y fuera de los limites de sus aguas no se admiten matices.

marzo 16, 2005

Como todos los sábados

La extorsión del deseo no es gratuita, pide a cambio tu decencia y un porcentaje de tu billetera.

marzo 15, 2005

Debilidades

Tengo miedo de encontrarte algún día, a Aquiles jamás le hizo gracia que hablen de su talón, ni verlo al espejo.

marzo 13, 2005

Señales, sueños, saña.

Era una pesadilla y trataba de despertar, inmóvil, pero haciendo esfuerzos por mover las manos o darle un inicio de desplazamiento a mis pies, tenía la escalofriante impresión que mi cuerpo ya no me pertenecía y un algo más poderoso acababa de adueñarse de este ser, en la pelea por recobrarme daba alaridos que escuchaba apenas, mi oído casi no obedecía y se inició mi desesperación, rompiendo poco a poco las ataduras y dando un grito silencioso para ahuyentar a ese algo que por fin se rendía, mis ojos volvían a ser mios, mi boca volvía a ser mia, mis brazos tocaban mi rostro y mis piernas ayudaban con presteza a incorporarme.

Me acerqué a la ventana y de un tirón corrí la cortina, empezaron a danzar las cucarachas alrededor, cada una dando vueltas y cayendo a veces por su propio peso, desesperadas pasaban por encima de mis pies y huían por la puerta, las menos afortunadas, de patas arriba, eran asesinadas por mi propio asco, por algún impulso extraño me dirigí a la cocina, dentro, estaba la estufa desarmada, creo que alguien había olvidado terminar la limpieza, tal vez yo, y me dispuse a continuar, pero me detuve por culpa de aquella inmensa araña saliendo por debajo, una tarántula que quizá estaba amenazando, y empezaba a crecer, me miraba, la miraba y crecía, llegó a hacerse más grande que la estufa, luego que el refrigerador, luego que el estante, seguía creciendo, pronto llegó a hacérsele imposible el mantener su enorme cuerpo en el lugar, un animal peludo y atravesado por una larga mancha blanca en el lomo. Casi a punto de reventar, desperté otra vez.

¿Son señales o qué mierda?

marzo 09, 2005

Tiempo de Baile

"Armanda no puedo bailar", le dije rendido, "¿Cómo es posible?", me responde mientras abre sus extraños y hermosos ojos, era una de esas veces que se convertia en madre comprensiva y con sus manos alargadas hacia mí me transformaba de súbito en un crío, deseoso de sus blancos senos, "sólo deja que el viento lleve tu cuerpo, abre bien los oídos, que el paso es ligero cuando se escucha atentamente y observas", da vueltas sobre sí misma y me empiezo a sentir celoso del aire que abraza, "¿lo ves? inténtalo", me acerco y cojo torpemente su cintura, aún era demasiado para mí rodearla y sobre todo observarla, fijarme en esa sonrisa que fielmente dibujaba mi dicha, aquella capaz de ofrecer un aliento más, y animarme por fin a mover los pies, bailar... bailar... bailar..., hasta que la música se desvanece en nuestros deseos y se da inicio a otra melodía, la de su respiración, sus besos, la del roce de mi piel con la suya y sus débiles quejidos convirtiéndome en niño otra vez, atándome con fuerza a esos frutos que me llenan de vida cada momento que la hago mía en todo su ser.... y así bailamos, toda la noche.

marzo 08, 2005

Complejos

Ahora con tanto libro a cuestas, se me ha acentuado ese viejo complejo de no abrirlos por detrás y leer aunque sea una porción del final, hacerlo me provoca el mismo sentimiento de culpabilidad que si cometiera un ultraje (yo violador, para pensarlo), hasta ahora respiro aliviado, ninguna obra puede denunciarme.

marzo 06, 2005

Cadáver

Llegué al lugar, sabía que algo malo pasaba, las desgracias no tienen un olor o sabor, pero es algo que se llega a sentir, está en el aire, en las miradas; en cada paso que me llevaba al punto de referencia, anunciándose a la vez con el bramido de las olas como dos eventos síncronos proponiendo el encuentro, cauto traspaso la habitación y se produce el choque, mar, vista, cielo, el día. Bajo la mirada, una piscina donde hace unos minutos 3 niñas jugaban muy alegremente, muy a-le-gre-men-te, ahora quedan los escombros de un momento, reemplazados por la misma imagen de aquellas 3 niñas, una a la derecha cubriendo sus ojos y la otra a mi izquierda, acercándose despacito a la del medio, que inmóvil y de cara a la piscina, flota en el azul del agua, casi cielo, la observa alistando el quebranto mientras yo me voy acercando, notamos el semblante lívido debajo del agua, los ojos abiertos y esa expresión que la vida no se atreve a imitar, la niña de la izquierda lanza un grito agudo, fuerte, mis latidos se aceleran y cierro los ojos, lo último que recuerdo es el rostro quieto, la mirada perdida... niña muerta...

..desperté.